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La acción en territorio como eje de intervención urbana

octubre de 2020

Hoy en día se plantean múltiples escenarios post-pandémicos para repensar la ciudad desde una nueva perspectiva. La ciudad debe readaptarse para dar respuesta a una nueva realidad. Como primer paso en la toma de decisiones sobre cómo intervenir urbanamente, debe ponerse el foco en la acción en el territorio.

La pandemia visibiliza una crisis habitacional histórica. Esto nos hace reflexionar sobre la manera en que los sectores más desfavorecidos habitan el territorio. La realidad socio-urbana de los barrios populares es una problemática de alcance nacional y multidimensional; su complejidad incluye no solo cuestiones de índole urbana, sino también aspectos sociales y de marginalidad territorial.

Naturalmente, un trabajo de esa magnitud y complejidad excede el marco de reflexión que acercamos en este artículo. Nos limitaremos, entonces, a observar una experiencia particular en uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad de Mar del Plata a fin de establecer algunos lineamientos generales que sirvan para comprender la situación de más de ochenta asentamientos que posee la ciudad.

Para ello, nos basaremos en los resultados obtenidos durante el desarrollo de un trabajo de campo realizado en el año 2019.

La experiencia ocurrió en el Barrio Nuevo Golf, situado en el sur oeste de la ciudad de Mar del Plata. Delimitado por las calles Gianelli, Mario Bravo, Bosch y Sandrini, cuenta con una superficie de aproximadamente 100 hectáreas en las que viven alrededor de 1200 familias. 

El proyecto incluyó seis meses de permanencia diaria en el territorio y permitió obtener un pleno conocimiento de datos duros. Este periodo de tiempo permitió, a la vez, generar una relación empática con los vecinos, lo que condujo a visibilizar otras variables que fueron luego tenidas en consideración para el análisis integral de la situación.

Inicialmente cabe advertir que vivir en Nuevo Golf significa no solo vivir en la precariedad sino también en la marginalidad del entramado social y urbano. Esto se traduce en múltiples aspectos de la vida cotidiana, como son no tener acceso formal a las redes de servicio de agua, cloaca, electricidad y gas, no contar con sistemas de recolección de residuos adecuados, no tener calles adecuadas para el trasporte de ambulancias y bomberos y, principalmente, no tener la posibilidad de inserción en el mercado local.  

Al enfrentarnos a una realidad tan compleja, la primera impresión es que no alcanza con satisfacer alguna de todas estas necesidades. La totalidad de los aspectos mencionados son esenciales para lograr una vida digna, garantizando el pleno ejercicio de los derechos que a todos nos corresponden como ciudadanos.

Remediar la cuestión habitacional de los asentamientos urbanos requiere, indefectiblemente, de una política pública que abarque de manera integral todas las problemáticas.

Como comentario final, cabe resaltar que Nuevo Golf exige un proceso de priorización en el tratamiento de sus problemáticas, de manera tal que se vuelva a valorar la participación comunitaria de su población en relación con la ciudad.

Uno de los principales objetivos del trabajo fue diagnosticar, tratar y priorizar aquellas problemáticas para comenzar a dar forma a los proyectos y generar respuestas que estuvieran en estrecha relación con las demandas. Se buscó hacer partícipes a los vecinos en cada una de las acciones del equipo territorial, para que todos aquellos que se verían beneficiados formaran parte de la transformación del barrio.

Ciertamente es la sociedad quien define la realidad. La población, con el desarrollo de su cotidianeidad, va delimitando el espacio sobre el cual luego se proyectarán las políticas públicas. El éxito de su implementación estará estrechamente vinculado al análisis de la realidad en la que se insertarán.

La única manera de conocer la realidad, es actuando en ella. De allí la reivindicación de la acción en el territorio como eje fundamental de la intervención urbana.