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Los avances y retrocesos de la salud alimentaria y nutricional

noviembre de 2018

Lograr un mundo sin hambre y malnutrición, es uno de los objetivos establecidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Sin embargo, son muchos los desafíos a superar.

La malnutrición no se trata exclusivamente de erradicar el hambre. Los esfuerzos van desde combatir la subalimentación y desnutrición, hasta la deficiencia de nutrientes, sobrenutrición y obesidad. Cerca de 1 persona de cada 3 en el mundo sufre alguna forma de malnutrición. 

Argentina, si bien ha avanzado mucho en combatir la desnutrición, aún no ha logrado terminar con ese flagelo. Pero el dato más preocupante en la actualidad, es que nuestro país tiene uno de los índices más altos de sobrepeso y obesidad de Latinoamérica, y se encuentra en ascenso. Seis de cada diez adultos presentan exceso de peso. Además el 43º Congreso Argentino de Cardiología (2017) sacó a la luz que los argentinos no cuidan correctamente su salud: más del 25% de los argentinos fuma, casi el 35% es hipertenso, cerca del 30% tiene colesterol alto, más del 50% realiza un nivel bajo de actividad física, entre otras. 

El informe «Global Burden of Diseases” ha revelado que entre las 10 principales causas de muerte de los argentinos, se encuentran las enfermedades cardiovasculares y las cerebrovasculares. Mientras queentre los factores de riesgo, es la hipertensión arterial la que lidera los porcentajes. 

Los datos preocupantes de Mar del Plata

La salud nutricional de Mar del Plata 

Mar del Plata: números para estar alerta

Mar del Plata es una ciudad que no escapa a la problemática nutricional. Según datos de la Secretaría de Salud del Municipio, el porcentaje general de malnutrición ronda el 30%. 

La causa más directa de esta situación, son los hábitos alimenticios de los habitantes. En Mar del Plata, según encuestas del Observatorio de la ciudad UFASTA, alrededor del 30% de los encuestados no tiene en cuenta los indicadores del valor nutritivo de los alimentos que consumen, mientras que el 50% no leen el rótulo nutricional de los alimentos envasados. Los niños y adolescentes no se encuentran ajenos al problema. En los últimos años ha aumentado notablemente la obesidad y el sobrepeso infantil, como ha explicado Lorena Lázaro Cuesta (representante en la ciudad del Colegio de Nutricionistas de la provincia). Además, la ciudad es parte del ranking de “adolescentes hipertensos que aumentan año a año en el pais”. 

A pesar de que los hábitos alimenticios de los ciudadanos resultan elementales, no es la única causal. El papel del comercio es fundamental al considerar que desempeña dos tareas importantes: en primer lugar, el abastecimiento de alimentos a la población, y en segundo lugar,  influenciar en la creación de los patrones alimenticios a través de la oferta. 

Tambien existen sitaciones indirectas que significan una raíz de los problemas nutricionales, entre los que destaca el desempleo y el nivel de ingreso. Las estadísticas muestran que la subalimentación disminuye en la proporción que lo haga la pobreza, es por ello que para trabajar los problemas nutricionales, se debe también poner el acento en el crecimiento económico. Como ciudad intermedia, con altos niveles de desempleo y pobreza, Mar del Plata, debe estar atenta a la alerta regional de retroceso en materia de desnutrición, consecuencia de la contracción económica (FAO). Desde el año pasado, distintas organizaciones han declarado el aumento de comedores en la ciudad. Según relevamientos, más del 40% de los niños que asisten padecen alguna forma de malnutrición, siendo el sobrepeso y la obesidad las más comunes. 

Ya son varios los paises han logrado alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la tasa de personas que padecen hambre, demostrando que con las políticas adecuadas es posible cumplir las metas propuestas. 

La FAO sugiere para trabajar las distintas problemáticas de la nutrición, la incorporación de objetivos nutricionales explícitos en las políticas agrícolas, sanitarias, educativas, económicas y de protección social en los países en desarrollo. Debe trabajarse desde todos los niveles, congeniando los esfuerzos del sector privado, público, académico, sociedad civil, guiados porpolíticas orientadas hacia la seguridad alimentaria y nutricional y la alimentación saludable. Porque mejorar la nutrición y la calidad de vida de la población, es indispensable para garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades.



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