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Mar del Plata ¿Ciudad amigable con el ciclismo urbano?

mayo de 2018

El crecimiento de la motorización en el mundo, es un hecho. Se estiman que transitan a nivel global, más de 1000 millones de vehículos (excluidos aquellos de dos ruedas) y se calcula que se duplicara para 2050. El transporte motorizado, es causante de muchas problemáticas que repercuten en la salud, la economía, el medioambiente y el bienestar social. Es por ello que en la Nueva Agenda Urbana (Hábitat III) de 2016, se destaca el papel del trasporte urbano sostenible -conformado por el transporte no motorizado, el transporte público y, vehículos y combustibles más eficientes- para hacer frente estas problemáticas. 

La Organización de Naciones unidas estableció el 3 de junio como Dia Mundial de la Bicicleta porque reconoce la singularidad, la longevidad y la versatilidad de la bicicleta, que lleva en uso dos siglos, y que constituye un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la gestión ambiental y beneficia la salud. (ONU)

Es importante entender que la movilidad urbana no tiene efectos exclusivamente económicos o sociales, ya que también concierne a cuestiones sanitarias y medioambientales.  Es por ello que la ONU reconoce la necesidad de fortalecer y de seguir coordinando esfuerzos a todos los niveles (…) a fin de aprovechar al máximo el potencial de la bicicleta. 

El rol de la bicicleta es importante porque resulta un método práctico para combatir el sedentarismo (que se cobra el 6% de las muertes en el mundo) y prevenir enfermedades no contagiosas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que el transporte, además de representar un componente esencial de la vida diaria, conforma la base que posibilita el acceso a bienes y servicios. 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reitera que las actividades como caminar o usar la bicicleta facilitan la cohesión social por ser medios más baratos, flexibles y personalizables. Sin ellos las personas no podrían acceder a las actividades económicas y sociales como la educación, salud y otros servicios urbanos. 

Los barrios periféricos -que generalmente también son los de menores ingresos- se ven perjudicados por motivos diversos: oferta deficiente de movilidad, costos monetarios más altos de traslado, percepción de discriminación y de inseguridad. 

A pesar de ser parte de la ciudad, el acceso a las actividades normales que se desarrollan en una sociedad (trabajo, educación, salud, cultura, entre otras) se ven dificultadas. Es en este panorama que el ciclismo urbano sirve como herramienta para la equidad, ayudando a eliminar esas desigualdades estructurales, evitando la marginación de los diferentes grupos que componen nuestra comunidad.  Sin embargo, las rutas deben conectarse con los destinos principales, extenderse por diferentes puntos de la ciudad y con tramos continuos.

Mar del Plata tiene carencia de infraestructura que facilite el uso de la bicicleta. En 2015 los viajes en este medio de trasporte no superaron el 3%, mientras que el 85% fueron realizados por algún transporte motorizado. Esta elección se está cobrando sus consecuencias: la congestión de las calles, la contaminación sonora, la quema de combustibles fósiles, los accidentes de tránsito.  Por ejemplo, en el 2015 fueron 25 las víctimas fatales por accidentes, siendo los peatones, ciclistas y motociclistas los grupos más vulnerables. Reducir las muertes y traumatismos por accidente de tránsito en un 50% para 2020 es una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030. 

Otro objetivo propuesto es el de lograr garantizar el acceso para toda la población al servicio de trasporte. Potenciar y facilitar el uso de la bicicleta es un modo para hacerlo. Sin embargo, existen ciertos prejuicios con respecto a este trasporte. Se asocia a este vehículo con la pobreza y además, la participación de las mujeres es desigual frente a la de los hombres porque perciben la bicicleta como «insegura» por causas vinculadas a los actos delictivos, el acoso sexual y los accidentes de tránsito. Estas brechas disminuyen y desaparecen a medida que aumenta su uso masivo, como se puede observar en Holanda, Dinamarca o Alemania.

El trasporte motorizado es predominante en Latinoamérica, sin embargo, el uso de la bicicleta se encuentra en crecimiento y se han construido aproximadamente 2513 kilómetros de ciclovías y bicisendas, aunque aún el uso de la bicicleta en las ciudades no representa más del 6%. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) nuestro país no cuenta con políticas ni compromiso con el trasporte no motorizado. Aun así, existen ciudades que sí han trabajado para desarrollar este tipo de movilidad, como Rosario (Santa Fe), o Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que cuentan con más de 100km en ciclovías y bicisendas directas, continuas, extensas, y sistemas públicos de bicicleta. El porcentaje de uso de la bicicleta es de 5,3% y 3% respectivamente (BID).

A pesar del crecimiento del trasporte motorizado de Mar del Plata, este aún es muy bajo en proporción al de países más desarrollados. Empezar a implementar políticas relacionadas al uso de la bicicleta, permite que se la perciba como una opción atractiva y elegirla por sobre las demás. Aun con carencias en materia de ciclismo urbano el porcentaje de uso es alto, pero ha descendido en los últimos amos. Esta es una visión de la realidad marplatense que hay observar y buscar mejorar. 

Los resultados que podemos observar hoy en día en las ciudades europeas donde el ciclismo urbano es un modo de trasporte cotidiano, están sumamente relacionados con las decisiones sobre circulación gestadas durante los años 50 en adelante.

Las recomendaciones del Banco Interamericano de Desarrollo para promocionar el ciclismo urbano se centran en tres ejes: educación y cultura; infraestructura; trabajo conjunto de instituciones. 

El primer paso, es definir una visión. Es esencial el planteo de metas y objetivos claros que permitan delimitar el trabajo y señalarnos hacia donde queremos ir. La implementación de Planes Maestros de la Bicicleta (PMB) han sido fundamentales para el éxito de otras ciudades. 

La reestructuración de las instituciones que trabajan con las políticas de movilidad, el cambio de mirada sobre el trasporte no motorizado y su importancia, los departamentos especializados y la producción en aspectos normativos, también es elemental. 

Las Naciones Unidas recomiendan dedicar al transporte no motorizado, el 20% del presupuesto (asignado a trasporte), Pero para ello debe asignarse la misma importancia al ciclismo urbano, que la que se da a los transportes motorizados. 

También es necesario afianzar la relación entre las organizaciones ciudadanas, sector privado, instituciones educativas y medios de comunicación.  Un intercambio de ideas entre estos actores permite elaborar trabajos con mayor eficacia. La participación de los medios y del ámbito educativo es fundamental para la promoción, concientización y divulgación de la información.

El crecimiento urbano trae consigo retos complejos. Por ello es importante pensar en el presente, qué queremos lograr en el futuro. En este contexto, la bicicleta es el vehículo que nos lleva a la superación de los desafíos, por ser un elemento simple, económico y ecológico, pero que significa una herramienta eficaz para lograr una mayor justicia social y un mejor lugar para todos.


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